La llamada

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Antonio llama a sus parientes de Soria para felicitarles la Navidad. Justo cuándo se pone la abuela nota una mano deslizándose hacia su bragueta.
Tiene que ser Luís, no hay nadie más en la casa. Intenta apartarlo con la mano. pero no puede. Mientras tanto, al otro lado del teléfono, la abuela le explica lo mucho que lo encuentra faltar y que al menos se pase un par de días por allí. El chico intenta mantener la conversación mientras lucha contra las manos de su novio que ya han conseguido liberar el pene.
Cuando se pone su madre la boca del chico ya ha empezado a chupar con la cabeza entre las piernas y poniendo los brazos para sujetándose firmemente a sus muslos. No puede hacer nada, ni siquiera levantarse para huir.
Ahora es su padre quién le dice que lo añora y las ganas que tiene de verlo por el pueblo para poder irse de excursión o a cazar. Como hacían cuando él tenía dieciséis años. Antonio termina aceptando ir para reyes con su novio.
Las sensaciones son cada vez más fuertes, está llegando al punto de descontrol En ese momento, su padre le dice que tiene una sorpresa, se pone la prima María.
Aunque ahora tiene clara su homosexualidad fue con ella con la que tuvo las primeras escarceos eróticos. Y fue precisamente una Navidad, en casa de ella. Concretamente en la bodega de su padre. Ella le hizo la primera felación. Aunque hace mucho tiempo que va con hombres, algunas veces le viene el recuerdo la cabeza. Sentir su voz ha conseguido precisamente ese efecto.
Las sensaciones de la boca de su novio, se mezclan con sus recuerdos. No podrá disimular por mucho tiempo más. Además, la muy zorra, parece saberlo y apuesto ese tonito de niña inocente. que extrañamente aún le pone.
En ese momento se forma en su cerebro una imagen superexcitante. María le está haciendo la felación, ve perfectamente su cara y su pelo, pero tiene el cuerpo de Luís. Ya no puede más, el placer se apodera de él y eyacula en la boca de su novio. De su boca sale un apagado gemido. Lo ha emitido sin querer, con la esperanza de que la chica no se de cuenta.
“Bueno, dale recuerdos a Luís y dile que no sea tan travieso. ahora me voy a tener que ir a casa a ducharme, o hacer otras cosas”. Le dice sin perder su entonación.

