El décimo maldito

Ignacio corre como un desesperado, su ama le ha ordenado comprar un billete de lotería. justo el día antes del sorteo. A las seis de la tarde y en una oficina que esta a unos dos kilómetros de distancia. Le ha prohibido además usar el coche y le ha prometido un castigo terrible si no lo consigue. Contra todo pronóstico llega justo un cuarto de hora antes de que cierren. Sudoroso y jadeante se dirige a la chica del mostrador pidiendo el décimo. Ella le contesta que solo les quedan dos números: Uno termina en siete y el otro termina en dos. El hombre sonríe para sí mismo, esta vez no lo va a pillar. El año pasado llegó con un número alto y su ama le dio tantos latigazos como la última cifra. Pide el que termina en dos.

Contento vuelve caminando tranquilamente canturreando una canción de Navidad. El plug que lleva en el ano casi no le molesta. Al llegar a casa su ama toma el número y sin mirarle le ordena: ¡De cara a la pared! ¡y bájate los pantalones!

«¿Te acuerdas que el año pasado…? Recibiste tantos latigazos como la terminación del número que trajiste. Bueno, este año lo haremos diferente, ese año le vamos a restar a 10 la terminación que lleves. Si has tenido un número alto, serán pocos latigazos. Si has tenido un número bajo, serán bastantes. Y tres de propina para que te acuerdes de que tu ama no es tonta.»

Antonio maldice su suerte y su mal juicio mientras espera, estoico, los latigazos que irremediablemente lacerarán sus posaderas.

Inspirado en el juego:

Décimo de lotería funesto con castigo inevitable

Clica en la imagen para ver el juego

Todos los Relatos

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies