Cuando el amor entra por la puerta el deseo salta por la ventana
Seguramente tienes un restaurante favorito. Un lugar donde elaboran tus platos preferido y, además, lo hacen de una forma sorprendentemente satisfactoria. Ir a cenar o comer es algo verdaderamente deseable y estás planeando acudir en cuanto te sea posible.
Imagina ahora que ganas el cupón de la ONCE y tienes la vida solucionada. Ahora puedes, sin peligrar tu economía, ir cada día a comer y cenar a ese restaurante. Al principio vivirás en una burbuja de felicidad, degustarás con sumo placer cualquier vianda disfrutando con extremo deleite cada día.
Sin embargo con el tiempo te das cuenta de haber perdido esa excitación, ese deseo de los primeros días. Al final, ir a comer y a cenar se vuelve una especie de obligación. Los platos ya no tienen el sabor de los primeros días. A pesar de tener a tu disposición un elenco de cocineros merecedores de tres estrellas Michelin, los mejores caldos y un servicio cariñoso y atento, no terminas de estar satisfecho. Un día, sin más, dejas de acudir a ese restaurante provocando el estupor del servicio y los clientes habituales.
¿Por qué ocurre esto? Pues es muy sencillo. El deseo se basa en no tener una cosa y, cuando esta cosa se consigue simplemente deja de existir.
Esto es precisamente la tesis central del libro “Mating in captivity” (reproducción en cautividad) escrito por Esther Perel allá por el 2006. A grandes rasgos platea la gran contradicción entre deseo y amor: El deseo erótico se potencia con la inseguridad de tener a una determinada persona. La deseas porque no estás seguro de volver a verla. El Amor, por el contrario, te asegura un vínculo eterno. Por lo tanto el Amor mata el deseo. Me refiero, por supuesto, al amor correspondido.
Esta es una posible explicación a uno de lo sucesos más incomprensibles: Pareja perfecta. Ambos se quieren, son cómplices, se respetan, jamás discuten en público, crían a sus hijos con delicadeza y sentido común. Sim embargo su vida erótica ha ido disminuyendo en intensidad hasta parecer un encefalograma plano. El Amor se ha comido el deseo.
Sin embargo hay formas de evitar esto. La terapeuta explica algunas en su libro. Aunque se resumen en un concepto: Intentar algo para conseguir ver a tu pareja como no definitivamente conseguida y tu relación como algo que se puede ir al traste en cualquier momento. Pero manteniendo todo bajo control, como cuando te lanzas en paracaídas o haces puenting. El arte de jugar con esta contradicción es la clave de mantener el deseo a largo plazo.
Hay muchas formas de hacerlo y no todas implican la introducción de terceras personas o el sexo grupal. Alguna se exponen en el libro. Sin embargo ninguna se puede aplicar si antes no aceptas que el Erotismo es un juego y nada más.