¿Intercambio de parejas?

Dos parejas. Diego Manuel Rodríguez

Es muy frecuente escuchar a personas ajenas dirigirse a los clubs liberales y al ambiente en general como “intercambio de parejas”. Es una denominación errónea porque no se da un intercambio, simplemente quedan parcial o totalmente levantadas las habituales restricciones de la pareja común.

En el Ambiente liberal cada persona puede, siempre en función del pacto establecido con su pareja, tener experiencias eróticas de forma libre y voluntaria. Se suprime la presión social del “Ambiente restringido”, donde impera la ley de la exclusividad erótica. y sólo imperan las reglas acordadas por todos y cada uno de los participantes.

No podemos hablar de intercambio de parejas porque:

 

  1. No se intercambia nada: Se intercambian cromos, no personas. No hay ninguna negociación del tipo “Tú te vas con mi mujer y yo con la tuya”. Bueno, si puede haber, pero como parte de un juego.
  2. Los encuentros eróticos no son vinculantes: Aunque yo vaya con la pareja de otro y viceversa no se establece, a priori, un lazo emocional. Se puede establecer, por supuesto, pero no es obligado y normalmente no pasa. Nadie se va a casa con la pareja de la otra persona.  
  3. Hay libertad para decidir qué, cómo y con quién. Por lo tanto nadie está sujeto a un pacto de intercambio. Como yo me voy con aquella señora tú tienes que ir con aquel señor. Por eso se llama liberal, de libertad.
  4. Un grupo de cuatro no es un intercambio: Son cuatro personas disfrutando de un encuentro erótico. Pueden interactuar según las reglas pactadas por todos y cada una. Y no, no hay que estar con “la mujer del otro” por obligación.

 

Sin embargo el sistema de organización de las relaciones sentimentales imperante si puede denominarse de esta forma. Porque cuando uno deja a su pareja actual, lo más probable es que termine formando una nueva con la ex pareja de otra persona.

Esta es la forma más frecuente de formar, romper y volver a formar parejas. Por lo tanto podemos decir que vivimos en una sociedad de intercambio de parejas. Abrir las relaciones a experiencias eróticas con terceras, cuartas o quintas personas es, simplemente, no obedecer la norma social impuesta. Esta apertura será auténticamente liberal si se sólo si se hace desde el respeto a la libertad del otro y el pacto entre iguales. De otra forma es un abuso o un engaño.

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