Ir a comer a cualquier lado

Ir a comer a cualquier lado

Las relaciones gastronómicas son extremadamente líquidas y llevan ya mucho tiempo siéndolo. Cómo han cambiado los tiempos desde aquellas épocas en que la gente comía en casa y sólo en casa.

En zonas agrícolas, hace ya siglos, toda la familia comía junta y era raro, muy raro quedar con otras personas para compartir mesa. Sólo se cambiaba de comensales por un viaje, una festividad o por la llegada de un huésped. Incluso en las ciudades, durante el siglo pasado, era habitual abandonar el lugar de trabajo para ir a casa a comer y después regresar para terminar la jornada laboral. Se conseguía así crear y mantener un vínculo familiar sólido, basado en el amor.

Pero la Modernidad, hacia el siglo XV, inició un proceso de deslocalización de lugares de comida. Restaurantes, bares o locales de comida rápida han facilitado muchísimo conocer otros sitios donde llenar la panza.

¿Cómo se va crear un vínculo sano si una persona puede comer con cualquiera? ¿Y si la persona encuentra más deliciosa la comida de otra casa y termina dejando la propia? No te rías, esto pasa continuamente con las personas solteras, encuentran un bar donde cocinan mejor y cambian de lugar habitual. Digo solteras, pero muchas casadas practican esta forma desleal de despreciar la cocina casera.

En resumen: Si queremos volver a tener unos vínculos sólidos entre las personas es muy importante volver a esas comidas y cenas en casa. Al final probar otras cocinas sólo lleva a la degradación de las relaciones y nuestros valores.

¿Te ha parecido exagerado? Pues esto exactamente estamos haciendo con el Erotismo. Algo tan inocuo como la comida continúa sometido a la superstición de la exclusividad. Pero es mucho más exagerado. Un simple escarceo o incluso el pensamiento de poder tener intercambios eróticos fuera de la pareja puede romperla definitivamente.

Una superstición sin sentido mantenida artificialmente por todos cuyo único propósito es crear malestar. El mandato, llevado al campo gastronómico, es lo antes expuesto: Comerás en casa y sólo en casa. Comer fuera es lo más moralmente bajo. Es una infidelidad.

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