La carta

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La carta

Rosa entra en la haima. Frente a ella está el Cartero Real. Viste a lo príncipe de Beckelar, con pluma y todo. Sentado en su trono se da mucha importancia, está muy contento de haberse conocido. En el suelo hay una alfombra y un montón de cojines de todos los tamaños. La mira de forma poco adecuada para un ser mágico encargado  de cumplir las ilusiones de los niños.

Toma un pergamino de una pila y empieza a leer: “Estamos ante la típica mamá, bastante Milf por cierto que tiene pensamientos sexuales muy frecuentes. Vamos que es una cachonda de cuidado – El cartero suelta una sonora carcajada – Y claro, como es una cachonda de cuidado se pasa todo el día tocándose – Buf, no sé si vamos a poder hacer algo – inquiere – Porque además ha pedido un satisfiyer, un montón de lencería y unas bolas chinas. Dice que ya se le han gastado de tanto usarlas…Vaya, vaya… Con la “niña”Eres un poco, no mejor, muy pervertida. Creo que te quedas sólo con carbón. Esto era tu informe de año, me lo mandan los Servicios Centrales”.

Rosa permanece de pie callada y mirándolo fijamente.

  • Y no pareces para nada modesta, ni arrepentida. Umm ¿Sabes aquello de que las niñas buenas van al cielo y las malas a todas partes? Pues aplícate el cuento.
  • ¿A qué te refieres?” pregunta la chica intentando parecer inocente.
  • Sabes de sobras a qué me refiero. A mí no me vas a tomar el pelo. Si quieres regalos tendrás que limpiar el sable del Cartero. Le contesta tocándose la ya abultada entrepierna.

La chica se sonroja y lleva su mano a la falda. Expectante el Cartero interpreta ese gesto como la intención de desabrocharla y dejarla caer. “¿Llevará bragas?” piensa, mientras se relame.

Pero la chica no hace eso, en su lugar saca un móvil de un bolsillo oculto y exclama “¿Seguro?”

  • ¿Has escuchado cariño? Pregunta a la persona de la pantalla.
  • Por supuesto cariño. Este tío es un canalla. Lo he gravado todo en un video, incluido cuando se ha tocado la entrepierna, el muy guarro.

La cara del Cartero cambia de golpe. Ahora adquiere un tono pálido.

  • Ya has escuchado. Mi marido tiene la grabación y la va a mandar a los Reyes. Has quedado retratado. Le dice la chica al Cartero. Ahora quién suelta la carcajada es ella.
  • No, por favor. Me degradarán a paje o peor me convertirán en camello.
  • Lo tienes merecido por calentorro y por querer imponerme a mí las cosas ¡A mí no me domina nadie! Exclama.
  • “Doy fe” se oye desde el móvil.
  • Y pensar que me has parecido mono. Te lo hubiera chupado y te hubiera dejado follarme. Pero lo has estropeado todo con esa soberbia de hacendado. Menudo fantoche. Ahora tengo un cabreo del quince.
  • No me denuncies, por favor. Perdona, no quería ofenderte. Tienes razón, soy un puto fraude. Ya nadie envía cartas a los Reyes Magos, todo lo hacen por internet. Pronto me quedaré sin empleo. Y es que además no follo, porque todas quieren con los reyes, pero nadie se acuesta con el cartero.
  • Sí, ahora me pones esos ojos de cordero degollado y te crees que me voy a apiadar de ti… El caso es que yo ya venía caliente. No sé qué hacer.
  • Dale una oportunidad, mujer. Le dice el móvil.
  • Pero si es un gilipollas. Contesta ella.
  • Es un gilipollas, de eso no hay duda
  • Bueno, te voy a hacer caso. A ver si al final no hemos perdido el tiempo. Contesta a su marido.
  • Haremos una cosa. Me vas a comer el coño y si me gusta igual te perdono y no mandamos el video.

Y dicho esto se tumba sobre los cojines más grandes consiguiendo una postura lo más cómoda posible. No sin antes colocar un trípode para su móvil facilitando así el disfrute de su marido al otro lado de la línea.

El cartero resulta ser muy habilidoso en este arte de usar la lengua para el placer. En pocos minutos la chica empieza a gemir y a mover las caderas rítmicamente. Agita nerviosamente los brazos y arquea la espalda.
“Disfrutas cariño” pregunta el marido desde el móvil. Ella ni contesta, está absolutamente ida por la proximidad del orgasmo. Cuando este llega cruza las piernas de manera que la cabeza del cartero queda atrapada y de poco no lo ahoga en su flujo.
Se oye el marido aplaudiendo y acto seguido dice: “Gracias Rosa. Supongo que te has corrido a gusto pero ya sabes lo que me pone de verdad.” Ella mira a la cámara, guiña un ojo y contesta “Claro cariño”. Se levanta y hace levantar al Cartero. Una vez están los dos en pie se arrodilla para quedar a la altura de sus genitales.
“Mira tío tienes mucha suerte de que mi mujer sea una golfa y yo un pervertido – Exclama el marido – Porque a mí me pone muchísimo verla follar con otros. Pero aún me pone más verraco contemplar cómo se la come a otro tío. Y ella como es muy guay me regala de vez en cuando un espectáculo como este. Así que da gracias al cielo porque hoy vas a pillar cacho.
La chica se afana. Lame, chupa, traga durante largo rato. Baja una mano hacia el pubis y empieza a tocarse. “¡Yuju!”grita el marido apoyando la iniciativa de la chica. El Cartero le sigue el juego y ayuda con sus caderas a entrar el pene en su boca acogedora. Extrañamente la chica no muestra síntomas de atragantarse ni tampoco arcadas, realmente es una experta.
Y como tal experta consigue su objetivo rápido y bien. El orgasmo se apodera del Cartero y una fuerte emisión de semen invade su boca. Ella apartando el pene ya semiflácido se gira hacia el móvil mientras expulsa el contenido de su boca haciéndolo caer por la barbilla y dejando largos goterones blancos y brillantes por el cuello y el pecho.
“Te quiero” dice su marido antes de emitir sonidos guturales poniendo en evidencia su éxtasis.
El Cartero yace en el suelo espatarrado con el pene fuera. Su cara es de felicidad y relajación total. La mujer se levanta, sube la falda y le dice: “Bueno, te dejo. Voy a follarme a mi marido. Estoy segura que en el tiempo que tardaré ya se habrá recuperado. Nos vemos un día de estos en el Rosa de placer.

Carter@ vocios@ y ayudante recoge cartas y servicios sexuales

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