La tarjeta

La tarjeta

A veces la vida te da sorpresas

A Luís siempre le ha gustado Toñi, la vecina del cuarto segunda. La de pajas que se ha hecho a su salud desde los catorce años. Por eso cuando hoy Alfredo, su marido, le ha pedido ayuda para decorar su árbol de Navidad no ha dudado en aceptar. Al fin y al cabo son amigos de sus padres desde que llegaron al edificio.

Si ya sentía algo de excitación antes, al abrirse la puerta se ha potenciado de forma exponencial por su indumentaria. Un corto y ceñido batín que deja descubierto sus espectaculares piernas y que lucha por no romperse gracias a la tensión que ejerce en sus senos. “Pasa, pasa –  grita Alfredo – lo tenemos todo preparado”.

Sobre la mesa del comedor hay guirnaldas, bolas de Navidad, luces y unos pequeños sobres para colgar en las ramas. El árbol es un abeto de tamaño justo como para caber en ese comedor sin invadir totalmente el espacio. Empiezan a decorarlo entre los tres. Es un buen trabajo en equipo, en menos de una hora han acabado. “Trae los sobres – Dice Alfredo – vamos a hacer la prueba. Como nuestros hijos ya son grandes no regalamos objetos, sino experiencias. Un spa, un masaje, etc. Cortamos la foto del sitio donde tienen reserva y lo distribuimos entre varios sobres. “Vamos a probar” dice Toñi cogiendo uno. “Dale un beso a la persona que elijas. Ah sí, no te lo hemos dicho. También ponemos pruebas.

Ni corta ni perezosa le da un beso de tornillo a su marido delante del chaval. Él se alegra por los dos es bonito ver como una pareja que lleva tanto tiempo juntos aún conservan un poco de pasión. Pero a la vez ha aumentado su excitación. Él hombre está sentado y ella ha tenido que forzar la postura dejando así ver sus nalgas, sin ropa interior. Su excitación ha empezado a manifestarse en forma de bulto en su bragueta.

Ahora es el marido el que elige su sobre lo abre y lee: “dar un abrazo fuerte a una persona”. Ni corto ni perezoso se levanta, va hacia donde está el chaval y le da un abrazo de oso. No tiene tiempo a zafarse y se da el contacto fatal. Su bulto contra él la pierna del hombre. Este, expresa cierta sorpresa pero acto seguido le guiña un ojo. Luís enrojece de forma manifiesta.

“Bueno, ahora te toca a ti” dice Toñi. Superando como puede la vergüenza generada por la mirada burlona del marido se encara al árbol y elige un sobre. No tiene tiempo de abrirlo, el marido se lo arranca de las manos. “La persona que tú decidas te chupará la polla durante diez minutos”

  • Nos hemos equivocado de juego Toñi, este es el del jueves, no el de Navidad. Dice el hombre soltando una carcajada.
  • Pues sí, eso parece. Le contesta su mujer también entre risas.
  • Algo habrá que hacer. Suelta Alfredo.
  • Sí, porque ya sabes. No hacer lo que pone en las tarjetas da mala suerte. Contesta ella.
  • Luís ha presenciado esta conversación en absoluto silencio, de pie, paralizado y rojo como un tomate. Alto como es parece un semáforo.
  • Parece que se te ha comido la lengua el gato – Dice Alfredo dirigiéndose al muchacho – Pero a mi mujer no. Y te aseguro que sabe usarla muy, muy bien ¿No quieres que te la chupe?
  • Sí. Contesta el chico para arrepentirse inmediatamente. No entiende como ha podido contestar esto.
  • Ya has oído, Toñi. Dice Alfredo.

Toñi se gira y se acerca al chaval para plantarle otro beso de tornillo. Este, en un esfuerzo descomunal para superar su parálisis termina jugando con su lengua. Poco a poco se va activando con la ayuda de la mujer quien le toma la mano y la dirige hacia uno de sus pechos. El chico lo nota turgente y el pezón espectacularmente erecto.

Poco a poco la excitación va superando la vergüenza y se vuelve más activo. Ella, en lugar de ir directa al asunto, crea un poco de suspense dando pequeños besitos mientras va descendiendo. Al llegar a la bragueta en un hábil movimiento libera el pene del chico. Sometido como estaba a la represión de la ropa, sale disparado como el palo de una catapulta. La mujer logra salvar el ojo gracias a un rápido giro de cabeza.

Empieza a chupar con una habilidad sorprendente para el chico. Ninguna de sus jóvenes amigas ha logrado nunca generarle estas sensaciones. Entre la experiencia de la mujer y el nerviosismo del chico, a los cinco minutos se ha corrido en la boca. Ella mirándolo a los ojos y sonriendo traga todo el esperma.

Tras unos segundos de profunda relajación y placer, acuden a la mente del chico un torrente de pensamientos. Se la acaba de chupar la mujer de Alfredo, un amigo de sus padres, mientras este lo ha estado presenciando. La vergüenza vuelve a apoderarse de su cerebro. Son demasiadas sensaciones, no puede digerirlas tan rápido. Tras subirse la cremallera y balbuceando alguna ininteligible y cosa sale disparado hacia la puerta. “Vuelve cuando quieras y dale recuerdos a tus padres – Grita Toñi antes de verlo desaparecer.

Marido y mujer  estallan en un ataque de risa que Alfredo interrumpe diciendo “¿De qué ríes golfa que eres una golfa. Tenemos que avisar, un día vamos a tener un disgusto. Pobre chaval, creo que ha llegado a tener la cara granate. Vamos a la cama que te la voy a clavar hasta el fondo. Me has puesto muy, muy burro”.

Inspirado en el juego:

Decoración a tres, recompensada, de Árbol de Navidad

Cuando decorar se vuelve algo más interesante
Clica en la imagen para ir al juego

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