Algunas Consideraciones sobre instinto.

Nueva serie con contenido erótico más o menos explícito, nueva confusión sobre el Ambiente liberal y nuevo personaje atormentado. Como no podía ser de otro modo.

Si atendemos a las novelas, películas y series de alto voltaje, cualquier persona cuya sexualidad vaya más allá de la posición del misionero, tiene un trauma. Una amiga de su madre lo pervirtió, pilló a sus padres follando, sufrió abusos o tal vez tuvo una infancia difícil. Y el sexo, cómo no, es una vía de escape para no enfrentarse a su problema.

Por supuesto hay personas así, no podría negarlo. Pero no son la mayoría de las que disfrutamos de un sexo lúdico.

instinto. Moviestar

De verdad. La gente que frecuentamos las fiestas y locales liberales vamos a divertirnos. Y lo hacemos de forma respetuosa, sana y consensuada.

Hay locos en todos los ámbitos de la vida, en el Ambiente Liberal también. Pero, como en todos los ámbitos de la vida, son minoría.

Lo habitual es encontrar persona sensatas, maduras, con un gran sentido crítico. Personas que han hablado mucho sobre qué, cómo y con quién pueden jugar. Y no zombies obsesos incapaces de conversar porque su único objetivo es follar y follar, y volver a follar.

No voy a pedir censura, por mí pueden hacer cincuenta películas más sobre la misma temática. Pero sí me gustaría explicar, a las personas de fuera del ambiente, cómo son de verdad los locales y fiestas liberales, así como la gente que los frecuenta:

  1. Son lugares normales, no tipo “Eyes wide shut”. Algunos son más lujosos, otros menos. Pero la mayoría tienen una decoración similar a la de cualquier pub.
  2. Vamos a cara descubierta. No llevamos con máscaras, a excepción de cuando se celebra una fiesta de máscaras. Entonces sí.
  3. Hablamos entre nosotros. En serio, eso de practicar sexo oral, manual o follar sin mediar palabra, a veces mola, pero no es lo frecuente.
  4. Los cuerpos de las personas son normales. No es una fiesta de modelos de Victoria Secret y bomberos stripers. Hay cuerpos delgados, gordos, en forma, sin forma o con muchas formas. Lo más importante es que no importan mucho. O al menos no tanto como en el  mundo vertical.
  5. Somos personas centradas. Es más, con el cerebro bastante bien amueblado. No estamos atormentados por un trauma infantil. Alguna persona habrá, pero no es ni de lejos la mayoría.
  6. Hay respeto, mucho respeto. No nos peleamos. Y si alguien, como sale en uno de los capítulos, mete bulla, aunque sea verbal, se va a la calle. Y no vuelve a entrar más.
  7. Se respeta la libertad de todo el mundo. No se fuerza a nadie a hacer nada. Si alguien lo intenta las mismas personas de la fiesta o el local actúan para impedirlo.
  8. No hacemos ceremonias extrañas tipo secta de los illuminatti. Entre otras cosas porque acabaríamos descojonándonos vivos. Pero es una idea para la próxima fiesta.
  9. Todo el mundo sabe a lo que viene. Y de eso se encargan las relaciones públicas. En todas las fiestas y locales se da una explicación sobre cómo comportarse.
  10. Los chicos solos están en la barra, no merodean por el local en busca de “agujeros”. Como parece que hace el protagonista.
  11. Existe un respeto total por los demás y sus deseos. No se entra a la primera persona de forma directa, sin preguntar. En todo caso se toca una parte no erógena para saber si quiere continuar el juego.
  12. Vamos porque queremos, no por tener una  adicción. Alguna persona habrá, no lo niego. Pero también hay adictos al trabajo y no se retrata a los trabajadores como tales en cada una de las películas que se filma.
  13. No es un descontrol. Si algo podría definir a una persona liberal es una capacidad de controlar sus impulsos eróticos muy superior a la media.
  14. No hay drogas a disposición servidas en bandejas de plata. Ni tampoco te las ofrecen. Es más alguien que ofrezca drogas, con toda probabilidad, será expulsado.  

 

Ens serio. Un tipo deambulando por un local o una fiesta con andares simiescos sin hablar con nadie resultaría cuanto menos sospechoso. Y con mucha probabilidad se le sugeriría dejar el local.

Vuelvo a repetir, no pido ni censura ni autocensura. Sólo pretendo dar una visión realista de nuestro ambiente, ya que la ficción literaria o cinematográfica ha decidido no darla.

Creo hablar también en nombre de los aficionados al BDSM cuando digo que estamos un poco cansados de esta imagen de depravados adictos incapaces de dominar nuestros impulsos.

Si queres saber la verdad pasate por un local o un encuentro. Verás un ambiente festivo lleno de gente simplemente divirtiéndose. Y a lo mejor hasta te gusta.

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