Fantasear

La palabra fantasía tiene varias acepciones para la RAE pero a mí me gustaría quedarme con dos:

  1. Facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales.
  2. Grado superior de la imaginación; la imaginación en cuanto inventa o produce.

La fantasía es sin duda un grado superior de la imaginación erótica. Es la forma de representar mentalmente prácticas y encuentros posibles, imposibles. Futuros o sine die. 

Es en si misma una capacidad de disfrute erótico pero también una fuente de ideas para juegos nada despreciable. Fantaseando anticipamos las sensaciones y nos excitamos, convirtiéndose así en una ocasión de disfrutar del Erotismo. 

Tenemos fantasías continuamente y de toda índole. Fantaseamos Sobre el coche que nos queremos comprar, sobre las vacaciones que vamos a disfrutar y, por supuesto, sobre posibles o imposibles encuentros eróticos.

Sin embargo vivimos en una sociedad heredera del puritanismo clerical que considera únicamente problemáticas este tipo de fantasías.

Puedes fantasear sobre el exterminio de miles de personas en una batalla por el dominio del mundo sin apenas inmutarte y sin necesidad de acudir al psiquiatra. Pero si tienes una fantasía donde te lo montas con un árbol entonces todas las alarmas saltan en tu cerebro causándote un gran malestar cuanto menos o un deseo irrefrenable de ir al psiquiatra cuanto más.

Las fantasías eróticas no son diferentes del resto. Ni más realistas, ni más insanas, ni menos peligrosas. Y en muchos casos los efectos adversos dependen más del grado de autoestima de quien las experimenta y de su capacidad de sustraerse al estigma social. 

Por supuesto las fantasías eróticas no se deben cumplir obligatòriamente. Pero tampoco debes dejar de hacerlo sólo porque tu entorno la considere insana o inadecuada, siempre que no implique abusar de los demás, claro. 

Encontrarás muchos artículos sobre las temáticas más frecuentes en hombres y mujeres, las más extrañas o las más creativas. 

Aquí vamos a centrarnos sobre aspectos diferentes. Más relacionados con el efecto que puedan causar en ti. 

1.La voluntad. 

Puedes tener fantasía por propia voluntad, dirigidas y evocadas por ti mism@. Estas son las más fáciles de aceptar Porque en principio se suponen aceptadas con antelación. Es ese tipo de fantasía que utilizas para masturbarte. O que generas cuando estás pensando en organizar. un determinado encuentro erótico. A priori sólo deberían producirte más  sensaciones positivas o placenteras. 

Pero también pueden ser involuntarias. Aparecen de golpe sin que tú lo hayas. Ni tan siquiera a las hayas planteado tenerlas. No tienen porqué ser molestas, ni tampoco deseadas, pero a veces lo son. Si no aceptan a tu sistema de valores y no son muy recurrentes lo mejor es hacerles el mínimo caso posible

2. Deseo

Si tengo una fantasía es porque la deseo, pensarás. Y esto es verdad en la mayoría. Son las típicas fantasía elaboradas para masturbarte, para escribir relatos o simplemente para disfrutar. 

Sin embargo esto no siempre ocurre. A veces aparecen fantasías de repente, sin tú haber pensado siquiera en vivirlas. No has sido consciente, no las has planificado y por lo tanto no tiene porque gustarte.

Este tipo de fantasías son una pista de tus deseos inconscientes. Aunque aquí podemos empezar una polémica sobre si realmente existen. Pero si dejamos la pura combinación al azar a parte, su aparición debe tener una causa. Analizarlas o simplemente disfrutarlas depende en gran parte de tu actitud. 

3. Frecuencia

Las fantasías pueden aparecer una vez y no volver jamás o volverse en recurrentes. Su frecuencia puede indicar un fuerte deseo de realizarlas, o no. Por ejemplo: Durante un largo tiempo de abstinencia erótica (incluida la autoerótica) o de no practicar un determinado juego, el deseo de vivir la experiencia puede aparecer en forma de fantasía recurrente. 

A veces simplemente aparecen durante un tiempo y luego, como han venido se van. Además, vuelvo a recordarte: Nadie está obligado a convertir en realidad sus fantasías, sean estas frecuentes o no. 

Mi consejo es no hacer mucho caso a las fantasías generadoras de malestar si son ocasionales. Puede muy bien ocurrir que no vuelvan a aparecer. Entonces ¿Para qué preocuparse?

Otra cosa son aquellas que aparecen día sí día no. O a veces muchas veces al día y producen malestar o ansiedad. En ese caso te aconsejo dirigirte a un especialista para tratar el problema, te dará herramientas para aceptarlas y convivir con ellas, cuanto menos.

4. Sistema de valores

Todos tenemos una moral. Un sistema mediante el cual decidimos si una cosa es buena o mala. No todo el mundo tiene la misma y no todo el mundo la tiene fruto de un razonamiento ético. Muchas personas simplemente aceptan estos valores sin aplicar nunca el pensamiento crítico. Algunas ni siquiera tienen ese tipo de pensamiento. 

Pero tener un fuerte y elaborado sistema de valores no te vacuna contra la aparición de fantasías eróticas que vayan contra él. Es más, me atrevo a decir,  a veces se divierte generando fantasías que van contra tus principios. Es una especie de sadismo del inconsciente. Aparecen en tu mente generando una disonancia cognitiva; Una contradicción entre lo que imaginas y tu moral. 

Las disonancias cognitivas son habituales y cada persona tiene su estrategia para enfrentarlas. Como he venido insistiendo en este texto lo problemático no es tanto la fantasía en sí, como lo perturbadora que está pueda ser. 

A veces podemos tener fantasías contradictorias con el sistema de valores sin consecuencias importantes para nuestro estado de ánimo. Es el caso de imaginar e incluso disfrutar de la planificación de un crimen. Por supuesto la mayoría de las personas consideran el asesinato como algo malo pero no por ello entran en estrés cada vez que piensan Incluso imaginan como le reventarían la cabeza a ese niño chillón que no les está dejando dormir la siesta.

Una cosa muy importante: En el mundo de las fantasías quién decide lo que Está bien, y lo que está mal eres tú y solo tú. Nadie desde fuera tiene derecho a fiscalizar tu pensamiento. Y mucho menos el Estado o la Ley. La mente nunca delinque.

Puedo disfrutar de la preparación de un meticuloso asesinato. Sin por ello ser asesino. Porque lo que se Juzga es siempre la acción. Los hechos. 

Así ocurre en todos los comportamientos delictivos. Pero por alguna razón  en el tema del sexo se es mucho más puntilloso. Mucha gente se otorga el derecho a juzgar a los demás. Pues bien, eso es intolerable. Por muy truculenta asquerosa o insana para la otra persona que sea tu fantasía.

La aparición de fantasías no adaptadas a tus valores es bastante frecuente . Las vidas de santos están plagadas de casos como este. Cuando te ocurra esto mi consejo es que lo tomes como una oportunidad para cuestionar tus valores morales A lo mejor son demasiado estrictos. 

Examina también. Si te producen malestar Y si ese malestar es consecuencia de afectar a tu propia escala de valores o o se produce porque contradicen lo impuesto desde fuera por la sociedad. En cualquier caso. Creo humildemente que el criterio para   considerar problemática una fantasía es el malestar que produzca y no la contradicción con los valores. Recuerda que la fantasía no tiene por que convertirse en realidad. Vuelvo al ejemplo del asesinato. Yo puedo disfrutar de preparar un asesinato. pero no llevarlo nunca acabo, por lo tanto no es problemático. Es más puede convertirse en una fuente de ingresos como en el caso de Agatha Christie.

5. Su  efecto en el ánimo. 

La presencia de una determinada fantasía en tu mente puede generar bienestar, incluso placer. Este es el tipo de fantasías que seguramente eliges para tus sesiones de masturbación o que consideras cumplir en algún momento de tu vida.

Sin embargo una fantasía puede ser también fuente de angustia y estrés esto puede ocurrir cuando además no es deseada. Y digo puede ocurrir porque a veces fantasías no deseadas no generan ningún tipo de malestar. 

Las únicas fantasías problemáticas son aquellas capaces de generar disgusto y ansiedad. Son un claro síntoma de que algo no anda bien. Ya sea porque manifiestan un problema oculto, ya sea porque exponen problemas de aceptación de tu propia sexualidad. Es lo que le ocurre a alguien prisionero en su armario de represión. Una y otra vez aparecen en su mente fantasías atormentadoras. Pero la causa de su tormento no es su posible homosexualidad sino una falta de autoaceptación galopante. 

¿Qué hacer si tienes una fantasía involuntaria, recurrente,  generadora de malestar y además indeseada?

Ves a ver a un especialista. Un Psicólogo, un psiquiatra o un sexólogo porque seguramente hay algo más. Pero esto ocurre también con otro tipo de fantasías que no son eróticas. Si tienes fantasías indeseadas que te causan malestar y que no controlas sobre asesinar personas te recomiendo ponerte en manos de personas cualificadas antes de que tenga consecuencias desastrosas.

Sin embargo la mayoría de fantasías eróticas son sanas, asumibles por cualquier persona, fuente de placer y bienestar. Y es una muy buena idea dedicarles cada día unos minutos siquiera. No les tengas miedo porque muy pocas se van a convertir en fantasmas. Y si eso ocurre, aquí estamos los profesionales para ayudarte. 

Esta semana te propongo como ejercicio la recopilación de las fantasías que vayas teniendo, tanto las espontáneas como las construidas de forma voluntaria. Es más me gustaría que hicieras un pequeño diario con cuatro notas. No es necesario un relato pormenorizado aunque eres libre de hacerlo. 

Esto te dará una fuente inagotable de ideas para tus encuentros eróticos. Verás como con el tiempo cada vez se vuelven más sofisticadas. Pero lo más importante es que el hecho de escribirlas las normaliza volviéndose así en una forma de aceptarte. 

Y recuerda: Nadie está obligado a convertir en realidad sus fantasías pero tampoco nadie está autorizado a prohibir su realización si no perjudica a otras personas. 

Para finalizar me gustaría exponer un último punto: Algunas fantasías son imposibles de cumplir. Por el despliegue de medios necesario, por afectar a la libertad de otras personas o por ser causa de sufrimiento. No pasa nada, las puedes conservar en tu mente y usarlas para excitarte haciendo así más interesantes tus intercambios eróticos.

fantasear La mente Tema del mes

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