22 de Enero Cruel

La crueldad es la falta de empatía por el sufrimiento humano. Este estilo no va tan allá porque en realidad es una simulación.

En realidad el estilo cruel juega con la decepción y la ansiedad de la personas. Se hace siempre de acuerdo, bajo consenso. De otra forma no hablamos de un juego erótico, hablamos de un abuso.

Cuando está haciendo alguna cosa para conseguir el orgasmo de una determinada persona, esta siente cierta ansiedad por conseguirlo. Como más cerca más ansiedad. Por esto es una crueldad detenerse. Y más cruel es impedir que la propia persona termine.

Pero la crueldad bien administrada es una herramienta para el placer. Porque esas interrupciones aumentan el deseo y la excitación. Y al final el placer es más intenso.

Hay dos formas de frustrar la llegada del esperado premio orgásmico:

  1. Parando en sexo, o poco a poco el estímulo.
  2. Generando un estímulo contrario. Normalmente dolor. Siempre y cuando la persona y tú hayáis consensuado la utilización de este recurso.

Nota: Cuando se usa el dolor es imprescindible haber pactado señales o frases a disposición de la persona para que ella pueda modular a su gusto y expresar hasta dónde quiere aguantar.

Una forma de no romper la “magia” es utilizar el sistema del semáforo:

 

  • Rojo: Parar inmediatamente el juego.
  • Amarillo (groc, es en catalán es más rápido de pronunciar): No quiero soportar lo que haces, haz otra cosa.
  • Verde: Esto me ha gustado. Quiero repetir.

Podéis pactar cualquier palabra excepto “para, para” “no” “por favor no”, etc. Estas frases y palabras son parte del juego.

También es importante organizar un sistema de gestos por si la persona está amordazada.

Yo soy partidario de usarlo en cualquier situación. A priori  los estilos delicado y picarón parecen “inofensivos” pero también pueden provocar incomodidad. No dudes en usar este sistema.

22 de Enero Estilo erótico cruel

Interrupción reiterada de orgasmo de persona excitada y ansiosa por lograrlo.

  1. Desnuda a la persona completamente.

  2. Pídele que diga un número. (Esto sólo vale para una vez. A partir de esta lanza un dado para obtener el número. Pero no se lo enseñes a la persona)

  3. Empieza a calentarla con caricias, besos, toques, etc.

  4. Poco a poco vete desplazando de zonas indiferentes a zonas “efectivas”.

  5. Tras un buen rato calentando céntrate en sus genitales. Inicia un sesión de sexo manual.

  6. Estimúlala hasta llegar al límite del orgasmo. Y justo cuando notes su inminencia detente, déjala con las ganas.

  7. Repítelo tantas veces como el número elegido por la persona o la tirada de dado.

No existe diferencia en función de si la persona tiene genitales masculinos o femeninos.

Delicado: Elige palabras conciliadoras, discúlpate. Es un poco cínico, pero es lo máximo que puedes hacer. También puedes decir que alguien te manda o que lo haces por el resultado del dado. Cuando se cabree, porque lo hará, dile cosas como “pobrecita”.

Picarón: Cuando pares suelta alguna ordianiez del tipo “te has quedado con ganas, guarra” o “tienes ganas ¿Verdad? Gañán”.

Cruel: Siempre se puede ser más cruel. Puedes, a media sesión, decirle que vas doblar el número de paradas. O puedes darle un número falso de paradas y cuando la persona piense que por fin podrá disfrutar del orgasmo, desengañarla.

Dominante: Puedes ordenarle a la persona que se masturbe y también ordenarle que pare. Siempre con una actitud soberbia, incluso insultante. Estáte preparada para castigarla si tienes que apartarle la mano.

Otra opción es atarla e ir jugando con ella aunque no es tan dominante porque la persona no tendrá necesidad de ejercer su voluntad tanto como en el juego anterior.

Para tres:

  • Opción 1: Un tercera persona contempla la escena y decide cuando la masturbadora debe parar.

  • Opción 2: Dos personas estimulan una tercera y van parando tantas veces como sea necesario.

  • Opción 3: Dos personas se masturban mutuamente y la tercera les aparta la mano o las manda parar cuadno le da la gana.

Para más de tres:

Convocad a toda la gente y organizad una gran orgía de masturbaciones mutuas. Una de las personas no participará pero tendrá un gong.

En cuanto toque el gong toda las masturbaciones cesarán a la vez. Aquellas personas que no paren serán atadas y contemplarán la escena hasta el final, sin poder tocarse.

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